Producto financiero – Qué es, definición y concepto | 2022

Producto financiero - Qué es, definición y concepto | 2022
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Un producto financiero es un aparato que permite volver, administrar o financiar riqueza y servicios y que se adapta a las características del perfil del inversor en lo relativo a su rentabilidad y peligro.

Luego, estamos en presencia de una serie de productos que, a diferencia de los que podemos comprar en un comercio, tienen relación con las finanzas. En sinceridad, las entidades financieras que los comercializan realizan el mismo proceso que en cualquier empresa.

De hecho, nosotros nos interesamos por un tipo de producto financiero y lo solicitamos. La entidad analiza nuestro perfil y sobre esta cojín nos recomienda el que mejor se adapta a nuestra personalidad, conservadora (beocio peligro) o no (veterano peligro) y nos lo vende.

Tipos de producto financiero

Veamos cómo podríamos clasificar estos productos, en función de si se centran en el parquedad, la inversión o la financiación. Al final veremos algunos ejemplos:

  • Interiormente de los que se centran en el parquedad, tenemos todos aquellos que sirven para que podamos acumular ciertas cantidades de moneda con vistas a constituir un montante en el futuro, es proponer, un colchón monetario.
  • En relación con los productos de inversión, se exploración una relación idónea entre rentabilidad y peligro. Así, son aquellos que ofrecen intereses, dividendos o ganancias patrimoniales. Estas últimas son debidas a las diferencias entre los precios de operación y traspaso.
  • Por zaguero, estarían los de financiación. En ellos la entidad contratante nos presta moneda a cambio de un interés y con ciertas garantías.

El peligro

El peligro se puede mirar, desde un punto de olfato estadístico, como la desviación de los datos sobre su valencia promedio. Cuanto veterano sea esta, veterano será el peligro de ese producto financiero. En palabras llanas, es la probabilidad de que la rentabilidad, interés o ganancias bajen o suban.

Es muy importante tener en cuenta las dos vertientes. Así, en un producto de inversión el temor será que la rendimiento baje, pero en uno de financiación (a tipos variables) lo que no queremos es que ese diferencial suba.

Por otro flanco, el producto de parquedad no tiene peligro, al menos este es muy pequeño. De hecho, en productos de parquedad el haber suele estar asegurado, si no todo, una parte sustancial. En el ejemplo veremos el caso de los depósitos.

La formación y el producto financiero

La formación es esencial cuando hablamos de un producto financiero. Por supuesto, no estamos diciendo que haya que ser expertos, pero unos conocimientos básicos son de mucha utilidad. Hay que tener en cuenta que es la entidad que contrata estos servicios la que nos va a asesorar.

Existen carreras que aportan un conocimiento más o menos profundo sobre ellos. Las más conocidas son Filial de Empresas o Finanzas. Por otra parte, hay másteres o cursos especializados recomendables si te vas a asignar a asesorar a otros.

Lo importante es, sobre todo, obtener nociones relativas a tipos de interés, rentabilidad, peligro, plusvalías y otros conceptos. Por eso, sitios como Economipedia son de enorme relevancia, ya que enseñan de forma amena y sencilla.

Ejemplo de producto financiero

Para terminar, veamos algunos ejemplos:

  • Una hipoteca es un préstamo cuya fianza es la vivienda que financia. Estamos en presencia de un producto de financiación con un peligro que dependerá de si la contratamos a interés fijo o variable. Este zaguero suele estar referenciado con indicadores como el euribor.
  • Acciones de una compañía. En este caso sería de inversión y al ser renta variable, su rentabilidad puede ser entrada, pero el peligro incluso.
  • Un anuencia de derivados. Este es un producto engorroso que consiste en un anuencia en que compramos un activo financiero cuyo valencia se remisión en función de la cambio del precio de otro. No es recomendable contratarlo si no nos asesora un diestro.
  • Préstamo personal. De nuevo estamos en presencia de un producto de financiación similar a una hipoteca, pero cuyos intereses suelen ser más altos y la fianza es personal.
  • Obligaciones del Estado. Es un producto de inversión con rentabilidad desaparecido y con un peligro incluso bajo. En este caso se financia a la dependencia pública.
  • Depósito bancario. Le dejamos al tira moneda por un tiempo a cambio de un interés y con total fianza de devolución. Eso sí, en este producto financiero, hoy en día, los intereses son muy bajos o nulos y la devolución dependerá del fondo de fianza de cada país.
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