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Civilización organizacional en la empresa moderna

Niveles de la cultura organizacional

La civilización organizacional es una esfera en el campo de las ciencias sociales que ha ido paulatinamente despertando la atención y el interés de estudiosos y empresarios en el mundo contemporáneo.

El tema de la civilización organizacional ha cobrado hogaño sobre todo a partir de la vinculación de la civilización con la dirección empresarial y la influencia de la dirección cultural en la elevación de la eficiencia y poder de las organizaciones, pero como sucede en toda disciplina señorita, los límites y extensión de sus fronteras es todavía difuso, máxime teniendo en cuenta su esencia eminentemente multidisciplinaria.

Los enfoques contemporáneos sobre empresas e instituciones abordan cada más este tipo de enfoque, pues son diversos los factores que conforman la civilización en una estructura. A fin de alabar algunos utensilios acerca de las diferentes aproximaciones en torno al tema, se profundizará en la definición formal de civilización empresarial.

Qué es la civilización organizacional

El término civilización presenta muchos significados o acepciones, y su unión con el término estructura o empresa, hace más compleja su interpretación. La civilización de una estructura recoge las concepciones fundamentales de sus integrantes, que acopia presunciones y creencias construidas y aprendidas a lo dadivoso del proceso de ampliación de la estructura, es proponer, implica una visión compartida del mundo, un conjunto de significados compartidos, es un producto aprendido en la experiencia grupal y por consiguiente poco localizable allí donde exista un asociación definible y poseedor de una historia significativa.

La civilización es aprendida, evoluciona con nuevas experiencias, y puede variarse, o llega a entenderse la dinámica del proceso de educación. Para poder estudiar la civilización de una estructura, es necesario hacer distinciones entre los utensilios que establecen diferentes niveles de la civilización.

La civilización es el conjunto de entendimientos importantes que los miembros de una comunidad tienen en popular. La civilización organizacional es un sistema de títulos y creencias compartidos; la muchedumbre, la estructura organizacional, los procesos de toma de decisiones y los sistemas de control interactúan para producir normas de comportamiento. Una esforzado civilización puede contribuir substancialmente al éxito a dadivoso plazo de las organizaciones al encaminar el comportamiento y dar significado a las actividades. Las culturas fuertes atraen, recompensan y mantienen el apego de la muchedumbre que desempeña roles esenciales y cumple con metas relevantes. Una de las responsabilidades más importantes de la establecimiento es dar forma a los títulos y normas culturales.

La civilización puede ser un adecuadamente o una obligación. Puede ser una preeminencia conveniente a que las creencias compartidas facilitan y ahorran las comunicaciones, y facilitan la toma de decisiones. Los títulos compartidos facilitan además la motivación, la cooperación y el compromiso. Esto conduce a la eficiencia de la estructura. Sin bloqueo, una civilización esforzado que no es apropiada para un medio organizacional y una logística básica puede ser ineficiente. Es importante tener congruencia entre la civilización, la logística y el estilo oficial.

La civilización y la personalidad afectan el estilo y la filosofía administrativa. La filosofía administrativa de una persona es un sistema de títulos, creencias y actitudes que guían su comportamiento. El estilo se refiere a la forma en que se hace poco; es una forma de pensar y proceder. El estilo oficial es una forma particular en que un administrador se comporta, con las limitaciones que le impone la civilización organizacional y guiada por su filosofía personal.

Las creencias básicas sobre la muchedumbre afectan nuestro enfoque para diseñar las organizaciones y administrarlas. Las suposiciones sobre la muchedumbre tienden a convertirse en profecías que se cumplen. Las organizaciones que son administradas en forma positiva tienden a ser más satisfactorias para los participantes y además pueden ser más efectivas y eficientes.

El término civilización presenta muchos significados o acepciones, y su unión con el término estructura o empresa, hace más compleja su interpretación. Algunos de los sentidos que se le atribuyen al término civilización organizacional son entre otros:

  • Comportamientos: Es proponer las maneras de comportarse las personas en su relación con los demás, durante el proceso de producción o de servicios que constituye el centro de la vida de la entidad, es la forma de proponer las cosas, determinadas costumbres, o modos de hacer, zapatilla por ejemplo al jerigonza, o los rituales y manifestaciones de respeto.
  • Normas: Se proxenetismo de las reglas, sean estas formales o no, que constituyen hábitos o reglamentos sobre los procedimientos que se realizan.
  • Títulos: Tiene que ver con los títulos dominantes aceptados por una empresa o entidad, por ejemplo, la producción o el servicio con calidad, la disciplina, la profesionalidad.
  • Filosofía: Expresa la orientación de la política de la entidad con respecto a sus empleados o clientes.
  • Clima: Se establece a partir de la forma en que se relacionan los integrantes de una estructura entre sí y con públicos externos.

Civilización organizacional, según Edgar Schein, es:

“Un maniquí de presunciones básicas – inventadas, descubiertas o desarrolladas por un asociación cedido al ir aprendiendo a enfrentarse con sus problemas de habilitación externa e integración interna – que hayan ejercido la suficiente influencia como para ser consideradas válidas y, en consecuencia, ser enseñadas a los nuevos miembros como el modo correcto de percibir, pensar y percatar esos problemas”. (Schein, E: 2002 p.26)

Niveles de la civilización organizacional

Para poder estudiar la civilización de una estructura, es necesario hacer distinciones entre los utensilios que establecen diferentes niveles de la civilización y podríamos establecer tres niveles básicos: 

Nivel de las producciones

Es el más visible, el de las producciones, o servicios, es proponer, aquello que se crea por la entidad en su proceso sindical, y viene cedido por su entorno físico y social. En este nivel junto a observar el espacio físico, la capacidad tecnológica del asociación,

su jerigonza verbal y no verbal, la conducta expresa de sus miembros, aspectos que pueden identificarse mediante la observación.

Nivel de los títulos

Expresa concepciones del mundo, ideas de lo que debe ser, de lo correcto, lo ético, surgen vinculados a las ideas de personas influyentes, líderes del asociación, y en la medida en que se van generalizando se convierten en creencias del asociación y presunciones, hasta convertirse en costumbres que se vuelven inconscientes y automáticas.

Nivel de las presunciones básicas

Cuando la decisión a un problema de una forma particular demuestra que es válida en forma reiterada, queda interiorizada por el colectivo, lo que fue un valía llega a ser entendido como una ingenuidad, una convicción de que ese es el orden natural de las cosas, son verdades tan admitidas que son pocas las variaciones que se admiten en torno a ellas. De hecho, si una presunción básica se encuentra firmemente arraigada en un asociación, sus integrantes considerarán inconcebible cualquier conducta basada en otra premisa. Son las ideas que enseñan a los miembros del asociación a percibir, pensar y percatar las cosas, no son discutibles ni confrontables.

Importancia de la civilización organizacional. Visibilidad y carácter tangible

Hay tres razones fundamentales que expresan la importancia de la civilización en una estructura o entidad:

  • El aberración de la civilización es perfectamente visible y tangible, es tan existente e impactante tanto si hablamos de una sociedad es un sentido más amplio como si nos referimos a un centro de producción o de servicios, es un aberración que afecta el curso de los acontecimientos cada día y cada momento.
  • El rendimiento individual y empresarial y las opiniones o imagen de los públicos acerca de la empresa solo puede ser comprendido si se conoce y se toma en cuenta la civilización de la empresa. Se afirma hoy por muchos autores que el calidad de efectividad de una empresa está determinado por su civilización empresarial
  • La civilización empresarial como concepto ha sido malinterpretada o confundida con otros conceptos, tales como clima, filosofía, ideología o forma en que se dirige a la muchedumbre, si se quiere entender verdaderamente el concepto de civilización es imprescindible establecer un ámbito referencial claro y utilizarla en la forma adecuada.

Los posesiones de la civilización son profundos y están esquematizados, si nos ponemos en contacto con otras culturas, por medio de un alucinación por ejemplo, notamos de inmediato la profundidad con que nos afectan los cambios culturales, idioma nuevo, costumbres diferentes, nos ponemos en contacto con los artefactos o producciones de esa nueva civilización, con sus manifestaciones visibles y tangibles, es proponer afectan a niveles profundos de nuestra conciencia, y están esquematizados en la medida en que aprendemos patrones, conjuntos de normas y títulos que nos hacen valorar las cosas y las personas a partir de patrones que han esquematizado nuestras respuestas en presencia de tales cosas y personas, para poder donar el cambio y contribuir al ampliación de las organizaciones, es necesario introducir estrategias de intervención cultural y propiciar formas adecuadas de socialización de nuevos títulos que permita el educación de otros patrones y normas.

En el sucesivo video podrás apreciar algunas de las características que hacen que la civilización organizacional sea importante para las empresas, cuáles son sus funciones y cómo conseguir su aplicación con éxito.

Los títulos en la Civilización Organizacional

Esta forma de comprender la civilización y sus funciones lleva a encauzar en ella el sujeto esencial en su funcionamiento: Los títulos, que no resultan menos complejos que la civilización, ni siquiera se encuentran más claramente definidos que ella, aunque además han sido objeto de numerosos estudios. Desde la ciencia psicológica han sido abordados, aunque su estudio es considerado aun relativamente nuevo.

La perspectiva psicológica comprende el valía desde la relación con el sujeto como compañía activo, sustentándose en la interacción con el objeto. De esta forma el valía se asume como una cualidad de los objetos surgida en el proceso de ampliación de la sociedad. Así, existen tres planos de prospección de la categoría valía:

  • Sistema objetivo de títulos: Los títulos son parte constitutiva de la ingenuidad social. Cada objeto, aberración, conducta, cada resultado de la actividad humana, desempeña una determinada función en la sociedad; en tanto —como acciones objetivas, materiales— afectan los intereses de otros hombres.
  • Variedad de sistemas subjetivos: Subjetivamente, los títulos son reflejados en la conciencia del hombre y/o de la colectividad, luego, son además expresión de motivos, preferencias, evacuación, representaciones, etc. de cada sujeto y/o asociación.
    Los títulos tienen que entenderse desde la relación dialéctica sujeto-objeto; porque es en ella que surgen y se manifiestan: Son nexos de sujeto-objeto; no existen como cualidades de objetos y acciones (independientes del sujeto) como siquiera pueden reducirse al ámbito del mundo individual, subjetivo de la persona; ellos solo existen en esa peculiar relación subjetivo-significativa que establece el sujeto con el objeto.
  • Sistema social instituido: La sociedad se encuentra organizada estructural y funcionalmente cerca de de un sistema de títulos reconocidos e instituidos, que son básicamente dinámicos y dialécticos: al cambiar las condiciones socioeconómicas cambia además la subordinación de títulos de la sociedad, por lo tanto, el significado social (en función del contexto histórico-cultural) tendrá gran peso en la construcción de títulos (y su subordinación) que haga el sujeto.

Desde la Psicología entonces el valía es comprendido como una determinada relación social y dialéctica, que se verifica en el ámbito: subjetividad-intersubjetividad micro-intersubjetividad societal, y que orienta la conducta del individuo; que aunque tienen un carácter objetivo no son un refleja idéntico del objeto, de la ingenuidad; son un refleja subjetivo en tanto dependen de las evacuación e intereses del sujeto, así como del sistema de relaciones sociales en que el individuo se desarrolle, puesto que la sociedad, los títulos instituidos por esta, median la formación individual y grupal de títulos: a través de discursos políticos, ideológicos, de sus normas, etc. Estas influencias llegan al hombre fundamentalmente a través de la tribu, los medios de comunicación, y los diferentes grupos en que el sujeto se inserte.

Entre estos grupos de inserción sociales encuentran aquellos que se forman y desarrollan en la estructura, construyéndose en ellos los títulos organizacionales.

En la estructura en cuanto civilización, los títulos son considerados como su “cimiento”, pues definen el éxito en términos concretos para sus miembros, y establecen, pautan, las normas para la estructura, son utensilios motivadores de las acciones y el comportamiento del hombre como ser genérico, definiendo el carácter fundamental y definitivo de la estructura, creando un sentido de identidad del personal con ella.

Fijan los lineamientos para implementar las prácticas, políticas y procedimientos de la estructura; (siendo tanto criterio para la toma de decisiones como promotores de comportamiento) reflejan las metas reales, así como las creencias y conceptos básicos de la estructura y proporcionan encima la almohadilla para resolver situaciones, actos, objetos y personas; conforman, en fin, la núcleo de la civilización organizacional.

Atendiendo a ello es que se plantea que los títulos en la estructura deben ser claros, compartidos y aceptados por sus miembros, como única forma de que exista un criterio unificado que compacte y fortalezca los intereses de todos los miembros de la estructura.

Por títulos compartidos se entiende aquellos que la estructura propicia y los trabajadores asumen con elevada importancia, teniendo su contraparte en los títulos distanciados, que son los que la estructura propicia, a los que aspira, pero que no son asumidos o al menos no con el mismo nivel de implicación por los trabajadores.

En el interior de este conjunto de títulos resaltan:

  • Disciplina: Esta se atiene a las normas de comportamiento que identifican la honesto y la conducta del trabajador de nuestra sociedad y a los principios del Código de Ética de los gerentes y administrativos. Se responsabiliza totalmente con la calidad de los servicios y productos que se ofrecen. A través de la disciplina se utilizan racionalmente los capital en las actividades cotidianas. Se estimula la utilización, en todos los aspectos, de las nuevas tecnologías y se fomenta la respuesta dinámica a las diferentes demandas de la sociedad, el cuidado medioambiental y el enfrentamiento a las manifestaciones delictivas.
  • Profesionalidad: Los trabajadores y equipos de trabajo se mantienen actualizados para permanecer a la vanguardia en las actividades que desempeñan. Están en extremo comprometidos con los clientes para brindarles la decisión requerida en el momento deseado. Se trabaja honestamente en un círculo que privilegia la palabra empeñada, el respeto mutuo y la colaboración donde en las actividades cotidianas se actúa con honradez, disciplina, dedicación y siempre orientados al cliente.
  • Honradez: Es el respeto por los clientes externos e internos y la búsqueda incesante de la satisfacción de sus evacuación reales y formales, han de ser el eje central de la actividad que se tiene por objetivo vinculado a firmes principios éticos y morales donde el trabajo ocupa un punto muy importante al entregarnos a este con responsabilidad.

En cuanto creencias (construidas a partir del corriente, de las vivencias de los sujetos) relativamente estables en el tiempo de que una forma de proceder es mejor que su opuesta para alcanzar determinados fines; los títulos tienen un gran potencial, tanto a nivel individual como social, y por supuesto, además en el interior de la estructura; ya que aunque sean abstractos su utilidad organizacional se zócalo en su capacidad para suscitar y encauzar o dirigir conductas concretas, por la factibilidad de su conversión en pautas, lineamientos y criterios para la toma de decisiones.

Esta es una de las razones por la que se considera importante el estudio de la construcción de títulos en el seno de la estructura, y, luego, cada una deberá crear y desarrollar su propio sistema de títulos de forma que satisfagan mejor sus evacuación.

Con relación a ello, cada estructura deberá constreñir qué títulos le resultan más necesarios, teniendo en cuenta su entorno y su relación con las características de la dinámica interna de la estructura.

Se considera que los títulos resaltados por el maniquí humanístico en contraposición a los del maniquí administrativo de las organizaciones son más favorecedores en el ampliación de culturas organizacionales cada vez más eficaces y eficientes; entre ellos puede citarse:

  • Eliminar el concepto jerárquico de autoridad.
  • Eliminar el temor a exponerse a riesgos: Aceptarlos como poco necesario para promover el cambio.
  • Congratular oportunidades para que las personas se desempeñen en el interior de la estructura como seres humanos y no como utensilios pasivos en el interior del proceso de producción.
  • Congratular oportunidades para que cada miembro de la estructura, así como la estructura misma, desarrollen al mayor sus potencialidades.

Pudiésemos concluir que aún, cuando el tema de los títulos es considerado relativamente nuevo en filosofía, los títulos están presentes desde los inicios de la humanidad. Para el ser humano siempre han existido cosas valiosas; el adecuadamente, la verdad, la belleza, la placer, la virtud. Sin bloqueo, el criterio para darles valía ha variado a través de los tiempos. Se puede valorar de acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos o, en otros términos, por el costo, la utilidad, el bienestar, el placer, el prestigio. Los títulos son producto de cambios y transformaciones a lo dadivoso de la historia. Surgen con un peculiar significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas. Por ejemplo, la virtud y la placer son títulos; pero no podríamos enseñar a las personas del mundo flagrante a ser virtuosas según la concepción que tuvieron los griegos de la decadencia. Es precisamente el significado social que se atribuye a los títulos uno de los factores que influye para diferenciar los títulos tradicionales, aquellos que guiaron a la sociedad en el pasado, generalmente referidos a costumbres culturales o principios religiosos, y los títulos modernos, los que comparten las personas de la sociedad flagrante.

Este concepto zapatilla contenidos y significados diferentes y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías. En sentido humanista, se entiende por valía lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valía se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un valía proponer la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser aparente; es más valioso trabajar que robar. La praxis del valía desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad. Desde un punto de traza socio educativo, los títulos son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano en torno a la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada asociación social. Todo valía supone la existencia de una cosa o persona que los posee y de un sujeto que lo aprecia o descubre, pero no es ni lo uno ni lo otro. Los títulos no tienen existencia existente sino adheridos a los objetos que lo sostienen. Antiguamente son meras posibilidades. De ahí su importancia en la construcción de una civilización en la propia estructura, pues estos permiten que los distintos públicos aprecien la transparencia de cada empresa y pegado a esta sus procesos, forman parte de un conjunto de prácticas internas que lleva a punta cada empresa con el fin de perfeccionar su imagen, identidad y los propósitos que quieren obtener.

Es por ello que cada entidad, empresa o corporación debe velar por los títulos que crea, ya que estos a su vez van gestando una civilización que los públicos pueden ir apreciando y valorándola como positiva y transparente para la propia estructura, o negativa y contaminante.

El fin de cada institución es hacer implicar de su civilización interna un nota identitario que sea reflejado en el devenir del tiempo para las futuras generaciones que se suman a esa entidad, sino que además sea un nota apreciable por los públicos externos como formas de buenas praxis que se generan en el ámbito de lo interno y que su vez sea un factótum esencial en la construcción de títulos, comunicación, riquezas, identidad e imagen de cada empresa.

Referencias bibliográficas 

  • Bartola, Annie: Comunicación y estructura, Editorial Piados, Barcelona, 1992.
  • Estrategias de trabajo 2009.
  • Goldsmirth, Joan: Compendio de materiales extraídos del Tomo “El Fin del Management y el Surgimiento de la Democracia Organizacional”, Editorial Jossey Bass, 2002.
  • Enseñanza de Estudio de Civilización Organizacional. Curso 2002-2003.
  • Pérez Chavarría, M: Ética y comunicación interna en las organizaciones.
  • Planeación Estratégica del CIMEX 2009.
  • Schein, E: La Civilización Empresarial y del Liderazgo. Centro Franquista del Derecho del Autor, mayo 2002.
  • Trelles Rodríguez, I: (compiladora) Comunicación organizacional, Editorial Félix Varela, La Habana, 2001.

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